sábado, 31 de enero de 2009

Crónicos

Dia 53

No siempre las cosas toman el rumbo que debieran tomar. Aquí el amarillo que refleja lo rojo de los corazones, se impregna en el aire y lo llena de color. Queda el violeta de aquella mañana de noche, de veces en cuando que no se logra realizar lo que se quiere cuando no se tiene nada que perder.

Los días suelen parecer desiertos, y las noches unas tundras, sin embargo, las sensaciones pueden engañar a la vista. A penas ayer un pavorreal cabeza codorniz, llegó al campamento a pedir un préstamo pero fue negado debido a la dudosa procedencia de sus palabras (bien se sabe que los pavorreales cabeza codorniz no hablan). Me asombra que a estas fechas aún siguen llegando opciones, pero datan de otro tiempo, otro momento. Tal vez en alguna vuelta nos perdimos y erramos la dirección, de cualquier forma, aún no baja la marea y aquí en tierra procuramos mantener la razón, no hace falta dudar lo que se tiene, más vale no tirar lo que hace falta.

Lápiz y papel a la mano, un poco de tinta y algo de inspiración en el ambiente. A estos momentos me parece indispensable un par de cosas sincronizadas y sobre todo estos días en que aún escribo bajo luz de una pantalla. Se dan las veces que niego pertenecer a un clan, pero rectifico camino cada vez que miro en mi y veo la marca que descubre lo que soy.

Me vivo creído que la realidad es lo que está. No me doy cuenta que la vida a veces llega y uno la ve pasar de largo, tan estática, que nosotros parecemos movernos a prisa cuando en realidad tomamos el destino. No es de tontos descuidar la retaguardia, es de salvajes atacar por la espalda. Y aunque no hay reglas (así como en la guerra), no significa quitar el lado humano de esta composición. Otro paso, ahora vemos que la realidad se mezclo con nuestros sueños, haciendo parecer que viviríamos, cual fue la sorpresa al encontrar: menos vida, menos peso, menos tú. …

Apenas terminó la lluvia y se vuelve a la normalidad... tan sencilla que suele ser cuando apenas se le nota....

lunes, 26 de enero de 2009

De la guerra

Creamos resistencias, vivimos fantasías, rogamos por verdades y aún sin serlo, somos nosotros la ilusión de lo que queremos ser.

Hace poco se de la increíble labor que se lleva a cabo para la predicción de éxito en una campaña, venta o cualquier tipo de cosa enfocada a un mercado. Se sabe que la campaña de Fox fue un hit político debido a su asesoría política (José Gil Olmos y J.Jesús Esquivel), se sabe que personas como ellos no tienen la culpa. Se les paga por hacer lo que hacen, ganar campañas políticas y demás Marketing. No es culpa suya que nosotros aún no estemos capacitados para darnos cuenta entre la realidad, y la ficción de nuestro prometido príncipe azul (producto de otra imposición cultural).
Procuro decirle a la gente, que no vea tele, que eso hace daño y te destruye más neuronas que fumar. Y no porque se mueran al instante, como ciertamente lo hace el fumar, sino por la inactividad en que entra el cerebro al posarse y dejarse llevar por el aquí y el ahora que tan bien proveen muchos canales de televisión. A la larga resulta, para gran parte del pueblo mexicano, una versatilidad ante la decisión de personas que nosotros no conocemos, pero ellos si se conocen entre si.
Alguna vez aprendí que la guerra era algo así como muy feo, la gente moría y las personas galardonadas, hacían las pases con las personas que no pudieron seguir las mejores estrategias políticas. Pero hoy en día las personas no mueren, sino en un lugar muy muy lejano llamado "tierra santa". Casi parecen cuentos de mi infancia en donde llegar a ser niño para siempre era posible cuando se miraba al cielo, si... la tercera estrella y a la izquierda. Pero ahora todos me hacen creer que pueden brillar sólo porque me han deslumbrado primero con el reflector y se han aprovechado de mi nobleza. Si alguna vez aprendí que la guerra era algo así como muy feo, también aprendí que las guerras también son de los justos, de quien con su trabajo sale adelante. Aprendí que había que llorar, pero no olvidar, había que soñar pero siempre despertar a trabajar, que había que luchar siempre que fuera posible la verdad. En mi país lejano no hubo bueno o malo, era mejor decir la verdad; hasta que alguien aprendió a decirla con mentiras.
Los sueños ahora se hacen realidad, aunque el costo puede ser la vida. Pero también eso han quitado de nuestro panorama de realidad. Recientemente científicos chinos logran hacer una muñeca con células vívas. Se permite la terapia con células vivas (genéticamente modificadas) en riñones, hígado y columna vertebral. Se busca hacer implantes cyborgs más baratos.
En mi país lejano aún no llegan de esos, parece que la tierra se mueve aunque aún muchos duermen. En ese país cada quien tiene lo que merece; no hay justicia, sólo un poco de conciencia por pulir. Vale la pena llamarse en guerra de quien intenta quitarme la razón. Y no porque mi razón vaya en contra del buen desarrollo humano, sólo es un poco la esperanza de vivir cada vez mejor. Cuando uno voltea al cielo en busca de una estrella, sólo basta el primer destello, pero no todo lo que brilla es luz y no toda luz es natural. Aún con esto, vale para mi soñar, que ya mañana habrá que levantarse y andar.

sábado, 24 de enero de 2009

Hechos san Juan

y (Jesús) nos pidió que formáramos un círculo tomándonos unos a otros de las manos, y él se quedó en el centro y dijo: "contestad Amén a mis palabras." Y empezó a cantar y a decir:

Bailad todos
Porque el universo pertenece a quien baila.
Aquel que no baila no sabe lo que sucede.

Si seguís mi baile, ved en mí que hablo,
Y cuando hayáis visto lo que yo veo, guardad silencio sobre mis misterios

Yo salté: ¿Pero entiendes la totalidad?

Nuevo Testamento Apócrifo

De lo cotidiano

Hoy me topé con un buen chofer de camión. No le pagan por hacer lo que hace, ni siquiera está estipulado en algún tipo de contrato; de entrada es lógico que ninguna clausula reglamenta la ayuda al usuario. A mi parecer, el señor debe ser aplaudido por lo que hizo. La buena o mala manera (la forma) de hacerlo, es lo de menos.
Existe una ley que dicta el estímulo y la respuesta, y este señor necesita un estímulo. Sabemos que si se hace de una manera promiscua (la observación al acto) no llegará a anclarse y en consecuencia puede que su actitud empeore y en consecuencia brinde un servicio del que ya muchos nos quejamos. Pero estas son alternativas, no sabemos nada cierto, ni siquiera de nuestra propia vida, menos yo se de otra; lo que si se, es que en estadística, se logra encontrar patrones que las personas seguimos, de algunos nos damos cuenta de otros no. Por eso en la medida de darnos cuenta, es en la realidad que hacemos posible nuestro desarrollo.
Más allá de existir leyes que "regulen" nuestra existencia y que haya gente que intente entender algunos comportamientos humanos, la ley del conductismo -a todo estímulo una respuesta- queda atrás, ante la posibilidad de sentirnos mejor y canalizar ese "excedente" en alguna otra actividad. Como es en el caso de este conductor y la canalización hacia una buena actitud. A esto, se le llama sublimar, y se considera uno de los más sanos mecanismos de defensa.
El señor merece una retribución y yo, que se puedo hacerlo sentir bien mediante el acto de contacto y aliento humano (¿sabes de donde viene la palabra aliento?) sólo lo hago.
El problema no es la moraleja que se tenga acerca del buen acto del señor, ni siquiera de sentirse como dioses alentando a los demás. A mi parecer se trata de aceptar la naturaleza y realidad de nuestra existencia; si en realidad queremos ser nosotros y no alguien del montón (porque bien es cierto que hay mucho bueno para nada, que no saben qué mal le hacen a la reputación de los que sí queremos ser profesionales comprometidos, a esos hay que denunciarlos) debemos comprometernos con quienes sí somos y con lo que sí sabemos hacer.