De escupitajos mentales dispersos en ols de nostalgia y sabores desgarrantes, es que estas noches iluminan un camino que no dice nada cercano a un destino, pero va señalado por vertientes de colores resbalosos.
Caen estalacmitas llenas de verdad, se exparse un olor a gardenias negras y este tu cabello entre mis manos se desvanece cuando logro despertar y tu no estás. Ahora es cuando extraño la situeta que dejaba tus palabras; tal cual escucho encantado a esta sirena que en una coincidencia encontré.
No llegó el beso no robado, ni se fue este sentimiento escondido en el baúl, dicen que entre las lineas aún no logro decir nada, y yo que ínvento decirlo(te) todo. No murió lo que nació y áún jurando el norte al sur, este centro que es de izquierda, en la derecha está esperando que esto empiece.
viernes, 31 de julio de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
Metaforas
Yo le adverti que no era bueno andarse por las ramas, que esos juegos ya habían pasado hace tiempo y trajeron a nosotros mucha confusión; después de todo era nuestro destino y no teníamos porqué jugar con el.
Él decía que no es indispensable la unidad, sino la falta de distancia; a penas la diferencia está en el lugar que se ocupa en cada momento, en saber que el tiempo como el espacio, no se tratan de leyes físicas (en realidad si... pero en explicación sencilla no) sino de la concepción personal que crea el concepto como imagen.
La distancia así, quedaba nulificada para quien creía y jactaba de saber verdades como estas (con el tiempo resulta algo más complicado pero también posible), que se viven en las metaforas que hacen imagenes construyendo nuestro pensamiento, nuestro realidad.
Él decía que no es indispensable la unidad, sino la falta de distancia; a penas la diferencia está en el lugar que se ocupa en cada momento, en saber que el tiempo como el espacio, no se tratan de leyes físicas (en realidad si... pero en explicación sencilla no) sino de la concepción personal que crea el concepto como imagen.
La distancia así, quedaba nulificada para quien creía y jactaba de saber verdades como estas (con el tiempo resulta algo más complicado pero también posible), que se viven en las metaforas que hacen imagenes construyendo nuestro pensamiento, nuestro realidad.
lunes, 13 de julio de 2009
Sueños
No era mi intención, pero sabes que la duda asalta cuando menos te la esperas; si, la duda, que despliega los sueños que una vez soñamos. Aquella que nace cuando a lo lejos se vislumbra un príncipe azul, cuándo se duda y te preguntas si seré yo quien esperaste, o serás tu quien soné. Pregunté al alba, esperé que el mar pudiera decirme si era verdad. Aún no logro terminar el cuento que da respuesta a la nómada querencia, y miro al cielo como si de el pudiera caer un poco de cordura que después de verte necesito, si... me vuelves loco. No fue mi intención dejar palabras al viento, ni romper con el trance que nuestros ojos encontraron. Y aunque evitamos decirnos... la verdad, sabes que no fue intencional esperar que fueras tu...
De Ciruelas
Vivimos con esta añoranza. La hay del pasado, de las relaciones, la historia, las situaciones, lo vivido o dejado de vivir. Pasa que nos hemos acostumbrado a guardar deseos, recuerdos, almacenes de memoria a los causes de un río sin saber su dirección.
Pasa que esta sociedad recibe lo que ha cultivado a lo largo de los años; y no somos diferentes a lo que se esperaba, pero ni un poco de lo que se añoraba. A estas alturas hay que notar más el mantenerse firme, soñar con cuarzos, dormir desnudos, bailar al alba. Y es que la vida pasa y uno se da cuenta que en el patio de la esquina dejamos entretenimiento y compañía, aprendimos que a veces los sueños no se cumplen, ni las promesas son todas de cristal.
No culpo a un sistema, ni la metodología o poca educación y cultura de quien me rodeó. Creo en una igualdad de oportunidades y posibilidades para desarrollarse personalmente; en este mundo que somos tan uno para (con/en) el otro.
Pasa como muchas cosas pasaran; y en esta historia sólo quedan las promesas, los recuerdos, aquel “domingo sin sol”, los besos robados que no te di, y algunos ayeres que llegan a mi hoy... No todos, algunos de esos quedaron en un camino, no más sinuoso que una coca-cola, ni menos recto que un abogado; algunos de ellos quedaron al voltear, o sobrevivieron a la rutina, otros se esconden aún en la punta de mi lengua y alegan huelga mientras no vean donde aterrizar.
No todo valió la pena, ni merece ser recordado, no todo quedó en el olvido ni se hundé en el pasado. Es muy poco decir, que muchas cosas “nunca” pasaron, ni se volverán a repetir.
Pasa que esta sociedad recibe lo que ha cultivado a lo largo de los años; y no somos diferentes a lo que se esperaba, pero ni un poco de lo que se añoraba. A estas alturas hay que notar más el mantenerse firme, soñar con cuarzos, dormir desnudos, bailar al alba. Y es que la vida pasa y uno se da cuenta que en el patio de la esquina dejamos entretenimiento y compañía, aprendimos que a veces los sueños no se cumplen, ni las promesas son todas de cristal.
No culpo a un sistema, ni la metodología o poca educación y cultura de quien me rodeó. Creo en una igualdad de oportunidades y posibilidades para desarrollarse personalmente; en este mundo que somos tan uno para (con/en) el otro.
Pasa como muchas cosas pasaran; y en esta historia sólo quedan las promesas, los recuerdos, aquel “domingo sin sol”, los besos robados que no te di, y algunos ayeres que llegan a mi hoy... No todos, algunos de esos quedaron en un camino, no más sinuoso que una coca-cola, ni menos recto que un abogado; algunos de ellos quedaron al voltear, o sobrevivieron a la rutina, otros se esconden aún en la punta de mi lengua y alegan huelga mientras no vean donde aterrizar.
No todo valió la pena, ni merece ser recordado, no todo quedó en el olvido ni se hundé en el pasado. Es muy poco decir, que muchas cosas “nunca” pasaron, ni se volverán a repetir.
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