Cada quien tiene un pedacito de realidad, algún pedazo de migaja que dejamos en el camino que puede llevar a quien quiera, a otro lado de otro cuento. Casi nunca sabemos de donde somos ni a donde vamos, pero poco a poco vamos haciendo momentos de verdad, formándonos a nosotros mismos. No obstante, muchas veces creemos que lo que vivimos es más parte de la realidad que tan sólo un pedacito.
A estas alturas aprender algo no es causa de conocer sino de interactuar. No importa qué tan lejos, ni que tan real pueda llegar a ser, a veces las interacciones no se miden por respuestas sino por proximidad, por momentos. A veces creo que crecer es fácil, pero ahora con tantas distracciones y tanta información, de vez en cuando resulta ser complicado. Parece que en estos tiempos, menos clicks es mejor y entre más efectiva sea la comunicación y el resultado, tenemos más posibilidad de expandirnos y desarrollarnos.
De vez en cuando, se duda de la capacidad y alcance de lo que podemos hacer, pero muchas veces nos damos cuenta, que hemos recorrido más trecho del que creíamos; después de no poder dar más de ti mismo, siempre existe resistencia y labilidad para realizar lo soñado. Nunca es tarde, siempre se puede dar más.
Recientemente descubrí que el porcentaje de personas arrepentidas por no haber hecho algo (dar un beso, preguntar algo, hacer algo inesperado, etc.) es mucho, mucho, mucho mayor que el porcentaje de personas que desean no haberlo hecho. Para ejemplo basta buscar algo como: I should / shouldnt have kiss her / him, las relaciones entre resultados son bastante interesantes.
Veo personas que están plagadas de relaciones y algunas solo duran mientras intentan llegar a ser lo que pueden (no lo que quieren) ser; a veces pasa que es más un proceso que simples decisiones, que uno crece mientras la vida va dejando rastro en lo que alguna vez fueron ojos inocentes. Pobre de aquel que en realidad es rico sin saberlo y comenzarlo a desarrollar; esos son los que llamamos dormidos. Nuestro deber: actuar desde nuestra "posición", si alguna vez fuiste de la noche, sabrás que no hay viento que no regrese, que aún queda por entender, que la vida no acaba cuando la luna se va y que aún sin luz el camino queda a nuestros pies.
A veces el pasado queda atrás y uno no se da cuenta que quedan las huellas que un día intentaron volar, ruedan las piedras y amanece cada día, y si algún día nos encontramos que no sea mucho tiempo lo de ayer, que aún queda camino por recorrer, que no sean muchos planes a futuro porque tengo ganas de decir: "lo hice". Tal vez necesite ser más específico, pero no suelo ser tan descarado cuando espero que la gente se de cuenta, es como creer que una estrella fugaz puede ser un deseo y decirles que sólo se trata de elección más que de suerte. Pero no pretendo hacerlo, yo también creo en las estrellas, en los momentos y en la capacidad de interacción sin clicks que podemos llegar a desarrollar.
domingo, 8 de febrero de 2009
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2 comentarios:
Creo que una de las ideas que tratas la resume muy bien Einstein (por algo era un maldito genio): "Lo único que interfiere con mi aprendizaje es mi educación"
A mi me gustan los clicks, suenan bonito
Es curioso porque esa temática de la interferencia del aprendizaje con la educación la escuché muy seguido el año pasado.
A mí me llama la atención lo que dices sobre la noche: que el camino sigue a nuestros pies aunque no tengamos luz. Es difícil porque si no tenemos algún rastro de luz, es muy fácil perderse en la inmensidad de la oscuridad. Aunque perderse también lleva a descubrir otros modos, otros lados y otros caminos poco transitados... y tal vez más interesantes.
Monigote loco el de los clicks... Jeje a mi tb me gustan los clicks por su sonido, y no me molesta que el mouse se esté añejando, porque tengo que repetir el sonido varias veces :)
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