viernes, 5 de junio de 2009

los puntos de las Ges

Esta historia fue de promesas al aire, de besos no robados, de muchas primeras veces y deseos que aún nos quedan en calendarios que no se detienen, de veces en cuando en que el tiempo era juguetón y nosotros sus juguetes, pero ahora que no queda tu piel, es difícil buscarla en la oscuridad; no hay teatro, sólo nostalgia volviendo la vista a donde ya no estás, a donde construiste el mito y el significado de un abrazo, a un beso, o a un me quiere o no me quiere, pero aquí hay tantos pétalos como opciones, aquí la interpretación queda a quien quiera dársela y encontrarle significado.

Un instante, eso bastó, no la hora que se cuenta, ni el momento que no llegó, si… aquel en el ahí. La fiera camina, el viento sopla y yo intento escribir; en este mar de lo que sea nos tocó vivir así. Aquí el café sigue siendo el lugar, después de algunas tazas llegamos a conocernos, como cada noche, como el fuego, el miedo y el olvido. Somos de todas partes, y el deseo aparece en tantos mundos, que apenas distinguimos la diferencia entre lo deseado y lo real. Será Venus o será Marte, pero un mundo nos incluye a todos, incluso aquel que se intenta construir desde el corazón (aquí entre líneas digo: “Te quiero”).

Jugué con el destino y sigo aprendiendo, cada elección es una oportunidad; ahora camina en alguna dirección y sólo el espiral quedará. Llega el frío, dormir poco, soñar lo necesario. despertar y volver a este instante que llamamos vida. Procuro perdonar, el mundo fluye y la espiral nos hace recordar que lo nuestro es fluir con el destino que una vez ganó, ser en libertad.

Como aquella vez, recuerdo el compás que hacía del bailar al alma, todo queda pues no hay fronteras, es la sed de la rutina, un rozar el alma, los sueños húmedos, lo que queda entre líneas que nos lleva a nunca jamás. Tejo redes, cuento estrellas, no siempre será la tercera y a la izquierda, pues los pétalos siguen dando opciones y yo buscando ser feliz. Aún distraigo algunos pasos,y construyo mitos que me llenan de verdad.

A veces no entiendo porqué ellas se van, y es que no es recuerdo lo que queda, ni las promesas se dicen al aire cuando se toma café. Creo en un camino que parece desconocido, en una vida que valdrá vivirla; siempre bastó recordar la mañana cuando olía a ti, o venía con sorpresas agradables, bastaron las huellas que nos llevaron al juego, el reto y lo vivido. Bailan luna y sol, caen estrellas; lo que de lejos prometía ser verdad, la casualidad, no está muy lejos, ni es por mucho tiempo. Aun cuando todo acaba (¿lo peor cuando se acaba?… que se acaba.), queda el paso siguiente (y siempre tener paris).

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