viernes, 28 de agosto de 2009

autoconciencia?

En las escuelas esotéricas se relata una parábola tibetana. Dice que un hombre sin conocimiento se parece a un carruaje en que los pasajeros son los deseos; los caballos, los músculos, y el carruaje mismo, el esqueleto. El conocimiento es el cochero, dormido. Mientras el cochero siga dormido, el carruaje será arrastrado sin objeto alguno hacia este o aquel sitio; cada pasajero procurará dirigirse a un sitio particular y los caballos tirarán en otras direcciones. Pero cuando el cochero se despierta y empuña las riendas, los caballos tiran del carruaje hacia los destinos a donde llevar a los pasajeros.

En aquellos momentos en que el conocimiento logra ser uno con el sentimiento, los sentidos, el movimiento y el pensamiento, el carruaje avanza a gran velocidad por el camino que le corresponde. El hombre puede efectuar descubrimientos, inventar, crear, innovar y "saber". Comprende que su pequeño mundo y el gran mundo que lo rodea no son sino uno y el mismo y, en esa unión, ya no se siente sólo.

Feldenkrais, M. (1991) Autoconciencia por el movimiento. Ejercicios para el Desarrollo Personal. Barcelona. Paidos P.64.

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