Busco, como esperando encontrar entre líneas algo que me recuerde aquella realidad en que era niño y las cosas que deseaba se convertían en la verdad, ahora, después de todo los deseos hay que pensarlos, y esperar que los propios no distorsionen un camino inexistente. Y es que aquellas veces todo era más sencillo, algunos mounstros imaginarios, piratas en medio del jardín o naves espaciales en una cubeta, si, en aquellos tiempos era más fácil salvar a la princesa encerrada en sus neurosis; qué más podíamos hacer, si ser felices no era una promesa, ni en ella se nos iban los deseos, no buscaba entre mis miedos alguna luz que recordara este pasado en que el amor fuera verdad.
Yo quiero estar bien, bailar bajo la lluvia, abrir la boca para saborear, sacar estos fantasmas y ser amigos de una vez, sentirme real y no alimentar estos quiensabes sin destino que de a pocos siembran dudas que no son; soñar como lo hacíamos de niños, sin miedos, reir sin prejuicios, sentir sin barreras, hablar sin tapujos, esperar lo imposible, y de una vez por todas dejar de buscar, sabiendo que este amor es para todos. No hay promesas, no existen cuando hay verdad, este momento es mi vida y aunque ya no hay niñez, queda volver a desear desde el alma con amor.
miércoles, 12 de agosto de 2009
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2 comentarios:
Es moy bonito esto que expresas, pero la ternura,inocencia y tantas cosas más que teniamos de niños, ya nunca volveran, es ley de vida..aunque yo pienso, que en el fondo, todos tenemos al niño/a que un dia fuimos...Un besete
Es bueno crecer y darse cuenta que muchas cosas no regresarán; también creo que en esta escalada de peldaños podemos incluir las etapas anteriores, tal vez ya nunca volverán, pero siempre las tendremos.
:)
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